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Mi nombre es Sandra Gutierrez y soy la mamá de Dasha Gutierrez.
Nunca imaginé que algún día tendría que contar una historia como esta.
Cuando una madre tiene un hijo, sueña con verlo crecer, dar sus primeros pasos, decir sus primeras palabras, jugar, correr, ir a la escuela y descubrir el mundo.
Yo también soñaba con todo eso para mi pequeña Dasha.
Pero nuestra vida cambió por completo cuando recibimos una noticia que ninguna madre está preparada para escuchar:
mi bebé tiene leucemia.
Desde ese momento, nuestra vida pasó a transcurrir entre hospitales, médicos, análisis, medicamentos, procedimientos y sesiones de quimioterapia.
Ver a mi hija atravesar todo esto es un dolor que no puedo explicar con palabras.
La leucemia afecta la sangre y la médula ósea, y su tratamiento puede ser largo y muy duro. La quimioterapia es necesaria para combatir la enfermedad, pero también puede dejar su pequeño cuerpo muy debilitado.
Dasha enfrenta cansancio, náuseas, falta de apetito, debilidad, dolores y momentos en los que sus defensas están muy bajas.
Como madre, me rompe el corazón verla sufrir.
Muchas veces quisiera poder cambiar de lugar con ella.
Quisiera ser yo quien recibiera cada aguja, cada medicamento, cada procedimiento y cada dolor.
Además de la quimioterapia, mi hija necesita realizarse constantemente análisis y procedimientos relacionados con la médula ósea para que los médicos puedan controlar su enfermedad y saber cómo está respondiendo al tratamiento.
Para los médicos son procedimientos necesarios.
Para mí, cada uno de ellos representa otro momento de angustia.
Dasha es apenas una bebé y ya está enfrentando una batalla que sería difícil incluso para un adulto.
Y yo necesito estar a su lado.
Cuando tiene miedo, soy yo quien toma su mano.
Cuando llora, soy yo quien intenta calmarla.
Cuando está agotada, soy yo quien la abraza y la sostiene.
Intento mantenerme fuerte frente a ella, aunque muchas veces por dentro siento que me estoy derrumbando.
Mi hija me necesita más que nunca y, por esa razón, no puedo trabajar con normalidad.
Tengo que acompañarla durante sus consultas, tratamientos, procedimientos y hospitalizaciones.
También estoy enfrentando esta situación prácticamente sola.
El padre de Dasha abandonó a nuestra familia.
Hoy soy yo quien tiene que cuidar de mi hija y, al mismo tiempo, intentar encontrar una manera de cubrir todos los gastos que siguen llegando.
Medicamentos, transporte, alimentación y muchas otras necesidades relacionadas con su tratamiento forman parte de nuestra realidad diaria.
Hay noches en las que casi no puedo dormir.
Miro a mi pequeña mientras duerme y pienso en los próximos exámenes, los medicamentos, las cuentas y todo lo que todavía tenemos por delante.
Pero por encima de cualquier preocupación existe un único deseo:
quiero que mi hija viva.
Quiero verla crecer.
Quiero escuchar sus risas en casa.
Quiero verla correr y jugar.
Quiero llevarla a la escuela.
Quiero que algún día podamos mirar atrás y decir que conseguimos superar juntas esta etapa tan dolorosa.
Por eso hoy dejo a un lado mi orgullo y pido ayuda.
No es fácil para una madre reconocer que no puede hacerlo todo sola.
Pero en este momento realmente necesitamos una mano.
Cualquier ayuda puede contribuir con sus medicamentos y con los gastos necesarios para que yo pueda seguir estando junto a mi hija durante su tratamiento.
Para alguien puede parecer una pequeña contribución.
Para nosotros puede significar muchísimo.
Puede ayudarnos con un medicamento.
Con el traslado al hospital.
Con nuestra alimentación.
O simplemente puede darme la tranquilidad de poder permanecer junto a Dasha cuando más me necesita.
Si no puedes ayudarnos económicamente, te pido algo igualmente importante:
comparte la historia de Dasha.
Tu publicación puede llegar hasta una persona que pueda tendernos la mano.
No sé cuánto camino todavía nos queda por recorrer.
Lo único que sé es que mientras mi hija siga luchando, yo estaré junto a ella.
Voy a tomar su mano.
Voy a secar sus lágrimas.
Voy a abrazarla cuando tenga miedo.
Y voy a seguir creyendo que llegará el día en que esta batalla quede atrás.
Soy Sandra.
Soy una madre pidiendo ayuda por la persona que más ama en este mundo.
Mi pequeña Dasha.
Por favor, ayúdanos a continuar esta lucha.
Dona, comparte y acompaña a Dasha en su batalla contra la leucemia.
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